En alguna ocasión la bella Michel me pidió casi llorando que sacara de su cuarto una mariposa negra, esa que también se conoce como palomilla. Con una escoba y unos cuantos gritos la saque de la casa. Lo siguiente era lograr que Michel se relajara. Estaba sentada en una silla del patio trasero. -¿Qué te pasa, porque te pones así?- -No sabes que cuando una mariposa negra entra a la casa, una personas cercana morirá- Aunque su declaración me pareció absurda, le inventé un ritual para contrarrestar el mal augurio (algo relacionado con sal y unas gotas de vainilla). Michel se mudó a la semana, pero hasta donde yo sé nadie murió aquel mes.
Hace tres días que una mariposa negra se posa en la entrada de la casa, y en una ocasión casi entra por la puerta. Al verla recordé inevitablemente a Michel y su creencia de que son "embajadoras de la muerte".
Hoy en la madrugada sonó el teléfono. Y toda llamada al teléfono de una casa, después de media noche, suelen ser malas noticias. Cosa que no aplica a celulares cabe mencionar.
Sigo sin creer en dicha superstición, pero detesto cuando una serie de eventos desafortunados y las desagradables coincidencias intentan a toda costa debilitarnos.
Hace tres días que una mariposa negra se posa en la entrada de la casa, y en una ocasión casi entra por la puerta. Al verla recordé inevitablemente a Michel y su creencia de que son "embajadoras de la muerte".
Hoy en la madrugada sonó el teléfono. Y toda llamada al teléfono de una casa, después de media noche, suelen ser malas noticias. Cosa que no aplica a celulares cabe mencionar.
Sigo sin creer en dicha superstición, pero detesto cuando una serie de eventos desafortunados y las desagradables coincidencias intentan a toda costa debilitarnos.