mayo 21, 2009

.filosofía USHER.




L
os días se fuman extraños. La adrenalina del cuerpo es pastosa e incluso tengo visiones. ¿Se deberá acaso a que escucho los inevitables pasos de la Srta. Destino? Ooooh cuanta divagación. Les diré que mientras escribo estas lineas en mi labios se posa una cigarrillo sin encender, a pesar de que tristemente no fumo, debido a que como gran parte de la sociedad estoy sumergida en la reciente y absorbente cultura fitness. Pero eso no me impide tener el Marbolo Blanco en mi boca, en espera de provocaciones para encenderlo.

4 comentarios:

Dionisio Valderrama dijo...

el ex alcoholico guarda siempre una botella de whisky en la alacena del mismo modo que el fumador en retiro mantiene un cigarrillo (ansioso) guardado en el bolsillo de la camisa.

Si les preguntas porqué, te responderán que es para mostrarse a sí mismos que si no recaén es solo por fuerza de voluntad.

Yo creo que el motivo real es más siniestro que ese. Creo a partir de que abandonaron el vicio, su vida se centra en encontrar la excusa ideal para recaer.

A final de cuentas, el hombre se mide por sus vicios. Y es bueno saber que al menos podemos escoger nuestro veneno.

pepitoesbiencool dijo...

Orale! faros... tengo una cajita de esas de aluminio que compré en el df en enero, lástima que aquí no los venden, son buenos.


Y fumar es rico, deberías volver.


Jajaja, siempre buenos consejos. Saludos!

Grillopolis.com dijo...

El loco a veces se dá de topes, pero vive su aventura....nadie se lo quita.

Diego dijo...

hola ja