febrero 08, 2009

.Texto/Efecto colibrí.

Expo de Javier Marín (Museo de Zapopan) y yo


N
ora tenía ambas maletas atiborradas. Intentaba meter los cuatro meses restantes de su vida en una endeble caja de cartón. Pensó que ni siquiera valía la pena escribir en ella la palabra frágil.

Libros de arte, siete pleículas, dos paquetes de fotografías, colores pastel, acuarelas y una bola de billar /la numero ocho/ que había encontrado un día camino al trabajo. Era todo.

Lázaro le dijo que se mudarán juntos, que viviera con él ahora que se iba a Argentina. Eso era un "lo quiero todo" con letras mayúsculas, pero para ella el plan sencillamente no cuadraba.

Estaba convencida de la existencia de errores tan debastadores que fastidiaban la vida sin remedio alguno. El Tío Alfonso, Lucía, Mario Quiroz entre muchos otros compartían esa desgracia. Y todo por una sola mala decisión.... la linea espacio-tiempo se trasformaba tan abruptamente que te hallas viviendo en otra dimensión... y la existencia se reduce a un fallido viaje en el tiempo.

Trataba de ser susceptible a toda posible alerta. No podía quitar de su cabeza el hecho de que siempre que ella veía un colibrí y se lo decía, él al voltear nunca alcanzaba a verlo. Y esa sola desincronización era suficiente para aterrarla.

1 comentario:

Dionisio Valderrama dijo...

cierto, cierto...el colibrí suele predecir el futuro de la relaciones... si lo sabre yo